Únete a amigos
Olvidé mi contraseña

08-2010

Piratas del Emporda


Aunque se les relaciona más tipicamente con el Caribe y los mares del sur de la China, en realidad los piratas han estado asolando la Costa Brava durante siglos.

Su objetivo rara vez eran los estereotipados oro y joyas, sino mercancías tales como especias, vinos, cerámica y el comercio mucho más siniestro en seres humanos, tanto para esclavitud como para pedir rescate. Uno de los primeros actos de piratería registrados, fue en 75ACcuando piratas griegos que volvían de Empurias secuestraron a Julio César. Exigieron un rescate de veinte talentos, pero César se indignó ante esta miserable cantidad y, temiendo por su reputación, ordenó a sus raptores que doblaran la cifra. Después de su liberación, César dio con el paradero de los bellacos, invitándolos a un magnífico banquete como agradecimiento por elevarlo a la categoría de “héroe que regresa” en Roma, antes de hacerlos decapitar de inmediato. El apogeo de la piratería en la Costa Brava tuvo lugar en los siglos 14 y 17 y muchas de las defensas costeras construidas en esta época fueron tanto para protegerse contra los piratas como contra las naciones en guerra. Uno ejemplo que sigue en pie es el  Castell de la Trinitat (Castillo de la Trinidad) una fortaleza construida en 1544, coronando Punta Poncella, desde donde se domina el puerto de Roses. Otra es la Torre dels Moros, la Torre de los Moros, en Tossa de Mar, una de las muchas construidas a lo largo de la costa para advertir contra un inminente ataque de los piratas.

Las leyendas y los mitos abundan, y es difícil estar seguro de la nacionalidad de los piratas que ejercían su nefasto comercio a lo largo de la costa de Empordà. Griegos, turcos, moros, corsos, libaneses, piratas de la “Costa Bárbara” de Argelia y Marruecos, e incluso se ha citado a los vikingos. A decir de todos, un gran número de los barcos piratas que asolaban el Empordà eran operados por tripulaciones renegadas reunidas de toda la cuenca  mediterránea, con poca o ninguna lealtad a un reino. Las tripulaciones a menudo incluían marineros “liberados” de navíos que ellos mismos habían sido forzados a prestar servicio en nombre de una nación agradecida. Entre los más notorios que azotaron la Costa Brava estaba Hayreddin Barbarroja, un pirata turco cuya tripulación, en 1543, atacó la aletargada ciudad de Palamós, robando todo lo que pudieron coger y masacrando a la mayoría de los residentes por si acaso. En realidad, piratas tales como Barbarroja podrían describirse con más precisión como “corsarios”, mercenarios marítimos a los que una nación soberana les daba licencia ansiosa de distanciarse de los actos de saqueo  y terror auspiciados por los estados.  Hayreddin Barbarroja finalmente vio recompensado sus esfuerzos al ser nombrado Almirante en la marina otomana. 

Aunque la piratería tradicional puede ser algo del pasado de la Costa Brava, en Estartit durante los meses de verano la tripulación del barco pirata “El Corsari Negre”, una hermosa reproducción de una corbeta de madera, ofrece recorridos turísticos a las remotas calas y ensenadas de la costa que asolaban los piratas, incluyendo su legendaria guarida, las islas Medas. El ron, los parches para un ojo y los loros son extras opcionales.  www.nautilus.es


copyright 2010 - amigos | Notas Legales