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07-2011

¡Salvajemente humano!


20 horas: Con cuidado abro la puerta de mi casa, y en el mismo momento se lo que me está esperando detrás de la puerta – es ella, con sus ojos sabios y grandes, llenos de curiosidad. Es una gata preciosa, y ella lo sabe. Mi gato se llama Shakira y actúa igual que la cantante. Quiero decir, que mi “Miss 1000 Voltios” se parece un poco al conejito de Energizer. No hay ni un centímetro cuadrado en todo nuestro piso que aún no se ha explorado. Esto también incluye la zona de la terraza y el entorno de nuestra casa, donde ella suele volver locos a los perros y gatos del barrio. Mi viejo gato Félix, un verdadero gran señor, que sólo quiere estar en paz y vivir tranquilo, suele escaparse por la pequeña ventana del aseo y buscar la tranquilidad en la calle. ¡Por culpa de Shakira! Desgraciadamente pierde todas las batallas con las que se tiene que enfrentar allí fuera en el mundo callejero, pero al parecer, esto merece la pena, porque nuestra pequeña diva realmente le lleva hasta el límite cuando está dentro de la casa.

En un principio, parecía que disfrutaba de los pequeños juegos coquetones con Shakira. Pero con el tiempo, las gafas rosas del amor han desaparecidos, y lo que queda es la dura realidad. Para bien o para mal, Félix tuvo que aceptar, que la señorita tiene demasiado temperamento, y uno ya no tiene la edad para ciertas cosas. Yo le suelo llamar un poco antes de medianoche, y entonces, Félix sabe perfectamente, que Shakira ya se ha acostado felizmente en una esquina, o le va a dejar en paz, porque una vez más ha tomado en posesión uno de sus sitios favoritos para castigarle por su ausencia.

Al parecer, el mundo de los gatos no se diferencia mucho del mundo de los seres humanos. En nuestro caso, tampoco es muy raro, que los hombres se escapan para tomar unas cervecitas en el bar de la esquina, con el fin de alejarse durante un tiempo de la reina de la casa, aunque solo es para no tener que aguantarla durante unas pocas horas. Ellos también aceptan la eterna lucha en casa y hacen todo lo posible para no perderse esta querida costumbre de tomar la cerveza en su bar de toda la vida. Como la bronca está programada de todas formas, da igual si finalmente se han tomado cinco o diez cervecitas. Lo más importante es conseguir el objetivo: algo de descanso y relax, ¡sin tener que aguantar la queja permanente de la mujer en casa!


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