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03-2012

“Madame Audace” ou “la mouette égarée”


Viernes por la mañana. Mi hija y yo estábamos sentadas en la oficina, frente a nuestros ordenadores. Para refrescar el ambiente habíamos abierto las puertas de la terraza. Como de costumbre, los clientes habían afluido, sintiéndose en casa,  antes de irse a eso de la una.  De repente, oímos ruidos extraños que llegaban de la cocina. Nos levantamos, esperando ver a un cliente que equivocadamente había encontrado su camino pasando por nuestra cocina pequeña.  ¡En absoluto! Era una gaviota, que estaba ocupada robando un filtro de café en nuestro cubo de la basura. Cuando se dio cuenta de nuestra presencia, agarró el objeto de su deseo  y voló hacia el tejado vecino.  Desde allí, nos exhibió dignamente su botín. Mientras mi hija se estaba muriendo de la risa, se me ocurrió de repente que también las gaviotas, aunque solo estén  en posesión de un filtro de café,  pueden esperar que George Clooney se caiga en su tejado.  Existen muchos paralelismos indudables entre el comportamiento animal y humano, no solo cuando se trata de conseguir comida.

Bueno, cerramos la puerta de la terraza pero nos quedamos  pronto pasmadas al darnos cuenta de que la “Señora Audaz “ intentaba otra vez invadir nuestro espacio privado. No le gustó para nada descubrir las puertas cerradas y demostró su  descontento dando picotazos fuertes en la ventana. La insolencia,  así como la glotonería, no se ven siempre recompensadas.  Un poco más de indecisión y de decencia nos hubieran incitado a seguir dándole la bienvenida.  De ahora en adelante,  ella y sus compañeras siempre encontraran la puerta cerrada. Además, estaremos muy pendientes de nuestro café. ¿Quién sabe? , si seguimos bebiendo el café adecuado puede que el guapo George  descienda del cielo para mí. En tal caso, lo enceraré en mi casa para mi sola…


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