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02-2014

Zaragoza & Logroño


Uno de los atractivos del invierno es que también nos ofrece tiempo para viajar y descubrir el país. Así pues, decidimos viajar a Logroño en coche. En esta época del año el viaje es muy agradable y decidimos prolongarlo haciendo una parada en Zaragoza. Me encanta Zaragoza, ciudad esplendida y bien cuidada, gracias también a la exposición que albergó en el 2008, que le valió un verdadero “lifting”. El visitante siempre se siente bienvenido en Zaragoza.

Al llegar a Zaragoza, la primera cosa que se ve es la basílica de Nuestra Señora del Pilar, monumento emblemático de la ciudad.  Aparcamos el coche en el aparcamiento subterráneo que se encuentra bajo la plaza situada frente a la basílica. Habíamos reservado una habitación en el hotel De las Torres, justo enfrente del imponente edificio. Nos gusta este hotel que ofrece una excelente relación calidad/precio. Pagamos 45 € para una habitación doble con vistas a la basílica. Una vez dejado el equipaje, nos fuimos en busca de un lugar simpático para beber y comer algo, lo cual no resultó complicado para nada, dada la  multitud de bares de tapas que se encuentran cerca del hotel. Tenía, inicialmente, la intención de relajarme en la sauna del hotel, pero, caminando por la ciudad, encontré a mucha gente encantadora y se me olvidó por completo esta idea. Era tarde cuando volví a mi habitación, cansada pero feliz. A la mañana siguiente, mi impaciencia de llegar lo antes posible a Logroño, ciudad tan alabada por los viajeros, me despertó antes de la hora. Según nuestras informaciones, el trayecto entre ambas ciudades dura aproximadamente dos horas. Por lo tanto, decidimos desayunar en Zaragoza y ponernos en camino sobre las diez.

La señalización en Zaragoza es muy precisa. Encontramos fácilmente la carretera en dirección de Logroño.  Seguimos la autopista A68 durante 178 kilómetros, pasando por Alagon, Tudela, Alfalo y Calahorra y llegamos a Logroño alrededor del mediodía.  Nuestro hotel, Marques de Vallejo, estaba situado en pleno centro del casco antiguo, en una zona peatonal. Aparcamos el coche en el aparcamiento subterráneo, a solo tres minutos a pie del hotel, que encontré muy agradable nada más llegar. En la recepción, nos informaron de que el hotel Marques de Vallejo se encontraba exactamente entre la “calle del jamón” y la calle del laurel, dos vías principales conocidas como “las calles del vino y de las tapas”, en las que un sinfín de bares y restaurantes proponen sus especialidades respectivas así como los famosos vinos de la Rioja. Es un lugar imprescindible para todos aquellos que deseen alegrar el paladar.

Por la tarde, algo fatigada, descansé un poco en mi habitación y aproveché el momento para consultar los folletos turísticos que  había ido coleccionando. Encontré una lista de las bodegas más conocidas, que ofrecen vinos internacionalmente renombrados. Me llamó la atención una bodega premiada con varios premios europeos y pensé que seguramente valía la pena visitarla. Llamé para obtener una cita. Después de presentarme y exponer las razones de mi llamada, me pasaron con el responsable comercial. Le comenté que estaba en Logroño para unos días y me dio una cita para la mañana siguiente a las 11 y media. Estaba entusiasmada con la idea de descubrir lo que me tenía reservado la visita. ¡No me quedé con las ganas!  Tras mi visita, me fui con una sensación muy positiva y… unas botellas de vino excepcionales. Por ejemplo, el  CERRO AÑÓN CRIANZA 2010  (Nº 1 de la lista "The Top 10 Best Value In The World") es una maravilla, por un precio totalmente asequible. Las palabras solas no bastan para describir lo que vi y sentí. Dejemos pues que las fotos hablen por sí mismas, y sigua mi consejo: visite el sitio web http://www.grupobodegasolarra.com/es/home


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