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11-2010

En sincronía


La católica España se encuentra en un dilema. Los españoles son conocidos por su tolerancia social que se demuestra por la paciencia con la que aceptan la gran cuota de inmigración. La península ibérica se presenta multicultural, aunque la afluencia de inmigrantes sea la principal preocupación del gobierno. Se intenta crear una buena convivencia entre las diferentes culturas y religiones.



España es liberal, España es católica. Pero no siempre es compatible. Así, sin prestar atención a las protestas de la Iglesia, en el 2009 se amplió la ley del aborto. De acuerdo con la legislación actual es legal abortar hasta la decimocuarta semana de gestación. Para muchos es  demasiado. La ministra de la igualdad Bibiana Aido echó aun más leña al fuego. Intentó calmar los ánimos con la tesis que un aborto no acaba con una vida humana, porque no se ha demostrado científicamente cuando empieza una vida. El atrevimiento de esta formulación causó que la Iglesia exigiera su dimisión. La justificación de Aido que la vida humana es “un concepto complejo de ideas filosóficas, morales y sociales, que depende de las opiniones y preferencias personales” ayudó muy poco a tranquilizar los ánimos de los católicos. El diputado catalán (PP) Joan Bartomeu, añadió más confusión a la confusión cuando criticó al gobierno y denunció la “hipocresía” de muchos animalistas por estar más preocupados por la muerte de los animales ("un toro cada tres días en Cataluña") que de los 57 abortos legales que hay cada día.



Entre católicos: una defensa magistral de la doble moral. ¿Donde están los fervientes misioneros, para ayudar a los que ellos condenan, a aquellos que están en una situación que no pueden dominar? Donde está la Iglesia cuando se trata de ayudar a las madres demasiado jóvenes que necesitan apoyo social, psicológico y financiero. Un poco de caridad, palabras amables y consejos sabios no son suficientes. El catolicismo hispánico enarbola la amonestación bíblica como  una bandera al viento. La invocación divina a la igualdad de las criaturas es aun  titubeante en el país donde el macho es rey. Mujer no es de ninguna manera lo mismo que hombre y para la natural responsabilidad humana y para el ser vivo “animal” le sirve como excusa un infortunado pasaje del Antiguo Testamento*.  Como consecuencia la extinción de especies ha tomado un curso dramático - cada hora desaparecen al menos 3 especies animales y vegetales.



La educación, la formación, la cultura, el respeto, el progreso y la igualdad de oportunidades son los pilares de una sociedad fuerte. La iglesia católica podría ayudar a construir unos fundamentos sólidos al ser innovadora y flexible, en ritmo con los tiempos modernos en vez de mostrarse anticuada y dogmatica.



Actuaría entonces en el beneficio de los que la necesitan y se podría reducir y evitar bastantes errores al mismo tiempo que la iglesia y los políticos se sentirían inducidos a actuar juntos en lugar de perder energía valiosa en cuestionables batallas verbales.



*Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra 1.26


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